lunes, 10 de octubre de 2011

Soy yo contigo

No sé que será.

Sí será el invierno,
o la lluvia,
o el refrescante
sol de primavera.

Quizás mi nariz
congelada, o el calor
latente de mi cuerpo.

O la opacidad
habitual de
mi mirada.

Cada vez que te miro,
tienes un brillo especial
que te adorna con estrellas
y colores aromáticos 
de mil matices.

Y te veo linda
y traviesa, y descubro
nuevos paisajes y mil
momentos
en el arte de tu andar.

No sé que será,
que tus palabras liberan
océanos,
y tu sonrisa alivia,
como un atardecer.

Y mis ojos,
reflejados en los tuyos,
me muestran mi rostro
y miles de rostros.

Y tus ojos, lagunas
cristalinas llenas de paz,
me sumergen,
deteniendo el tiempo.

El calor de tu ser etéreo,
me sumerge mil eternidades.

Y me hace pez,
y me hace maga,
y soy yo contigo.

jueves, 6 de octubre de 2011

Quisiera saber como y cuando fue.

Quisiera saber
cuando y como fue.

Si fueron tus ojos,
o tus manos,
o tu sonrisa calurosa.

Solo sé que el miedo
a la muerte, desapareció
cuando me abrazaste
en la oscuridad.

Quisiera saber cuanto
tiempo ha pasado:
cuantas horas sin mirarte,
las semanas sin escuchar tu voz.

Solo se que las lunas
van y vienen, como las olas;
como tus recuerdos
que nacen y mueren,
como los días;
que mi amor permanece,
como los años de la tierra.

Si cuando te encuentre
solo será mi sonrisa cansada,
o un pequeño suspiro.

O será tu silencio la respuesta
a lo imperdonable,
o una alegría disimulada
sepultando el pasado.

Pero ese momento, quizás
nunca se presente,
quizás se acumulen los
segundos y la vida
al periodo de tu ausencia.

Sí es así, seguiré
 recitándole miradas al viento,
caricias al futuro,
sueños a mi almohada.

Quisiera saber
como y cuando fue.

Si fueron mis palabras,
o mis pasos,
o lo que no hice.

Solo sé que sigo esperando
tu regreso,
o una señal,
aunque tu felicidad
sea lejos de mi.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Pesadilla

No quiero soñar contigo,
porque aún tu recuerdo
redondea mi alma, y la patea
al desierto del olvido.

Al desierto helado y oscuro,
con el furor de tu mirada
que me consume y me pasma.

Me conviertes en nada
en el universo de lo existente.

Siendo nada es imposible
acercarme a ti.

En la vida y en la muerte,
que hacen el amor frente
a mis ojos, que de pronto
se revelan en lujuria perniciosa.

Tu siempre estás a su lado,
fornicando sin mirar,
pecando sin culpa ni penitencia.

Entonces me lanzas en un sube
y baja desenfrenado,
que no deja de moverse,
que me marea
y me destruye.

Haciendo que mi corazón
se acelere, que se convierta
en fantasma con la luz.

Estallando mis entrañas
y sangrando aire...

Es cuando me sueltas
y vomito angustia y miedo.

Todo comienza de nuevo.

Con el corazón del cielo
iluminandolo todo,
respiro mi propio ser
convertido en aire,
y me quema el fuego extinto.

Veo ausencias maravillosas
transformadas en realidad.

Me abrazan los colores del vicio,
me envuelve la zorra de la locura,
retomo mi camino que se expande
en el horizonte y lo llena todo.

viernes, 22 de julio de 2011

Fantasma de cristal

Las estrellas brillan como siempre,
la luna reprimida por las nubes...

La tierra esta mojada y hierve,
derrama su olor al viento que lo bebe,
y en el viento,
sobre el asfalto vivimos nosotros,
vivo yo,
cantamos con el sol,
nos vestimos de calor,
a veces de manos ajenas,
y al morir nutrimos el aroma que respiramos.

La luna se despeja un poco
y las nubes siguen hacia el sur,
navegan con algún propósito,
y sus tripulantes duermen
con sus sabanas de azul nocturno...

Yo intento dormir a veces en tu pecho,
y a veces durante el día
caminar de la mano contigo,
pero eres un fantasma de cristal,
con una sombra eterna
dibujada en las montañas,
en los arboles,
en mi alma.

Te reflejas en mi mirada
y te proyectas como ola del mar,
eres un sueño abismal
que penetras los corazones,
que los traspasas,
que terminas huyendo a tu realidad.

Hace frío,
la luna se deja ver completamente,
las estrellas bailan a su alrededor
y se levanta la niebla de los sueños.

Las sustancias desprendidas
esta noche son etéreas.

jueves, 21 de julio de 2011

Eras y eras

Hoy de nuevo duele,
y ese dolor sube a la garganta
y no hay alivio,
no hay paz
y las lágrimas fluyen sin querer.

Tu eras el color de las hojas:
eras como una hoja
recién nacida en primavera.
No se ahora.

Y eras para mi como arena tierna
y lavada del río,
casi blanca,
y creo que en tu recuerdo
puedo dibujar fantasmas,
creo que puedo posar mi mano
y dejarla grabada
hasta que llegue
la siguiente lluvia que me borrará.

Mi historia contigo
esta escrita en el aire,
viajando por todo el mundo,
subiendo y bajando,
con prisa,
a veces solo yendo lentamente.

Transcurrimos de la mano
y en silencio, los días y las noches,
rondando a la luz sin acercarnos,
viviendo sin vivir,
sin poder morir
y ahora también sin poder soñar,
sin conseguir una razón para hacerlo.

Me sobras y te abrazo para no dejarte ir,
pero abrazo mi propio cuerpo,
y entonces te busco:
cuando te encuentro entonces te necesito.

lunes, 4 de julio de 2011

Día a día

Estoy aquí,
levantando mi cabeza al cielo,
para ver si por destino te veo volar.

O por si acaso tu cara
se distingue en una nube.

Me he dejado dirigir
por tu viento suave,
y he visto como acaricias
las hojas de los arboles
y peinas el pasto hacia el sol.

También me he bañado
con tu llanto,
cuando enjuagas
la sangre de la tierra,
la suciedad de las casas,
los malo deseos
y las frustraciones que producimos
ante la vida,
me he limpiado...

Duermo cuando sueñas
y mis sueños los comparto contigo,
mis aventuras nocturnas
las vivo en tus manos
y me sostengo en tus dedos para andar.

Así es el día a día en nuestras vidas,
recorriendo las calles buscando tu aroma,
y tu...
¡ah no se!

Ahí donde siempre
has estado,
en ese lugar que no encuentro.

viernes, 1 de julio de 2011

Y ahora...

Y ahora
¿que eres para mi?

Un fantasma
que nunca entró,
pero que no se ha ido.

Tan fenomenal
que desde el pórtico
lo llenas todo;
tu aroma y tu voz,
tus manos...

Tan fenomenal
que me haces
desearte aún cuando
siento que te has ido.

Y ¿que seré yo para ti?
me pregunto si ya habré
dejado de existir ,
o si soy como esa humedad
que aún no se desvanece,
o como una luz que
parpadea y se resiste a ceder.

Te recuerdo todo el año,
cada año desde que nos separamos,
incluso después de haber fornicado,
de haber dormido y de haber soñado...

También dentro
de mi locura estas presente:
recorro largos pasillos
para encontrarte,
y cuando se abre
mi memoria intento descubrirte.

Cuando regresa
la realidad a mis manos
y el frío me encoge,
doy gracias porque
que te fuiste...
para que no me veas así.