viernes, 22 de julio de 2011
Fantasma de cristal
jueves, 21 de julio de 2011
Eras y eras
lunes, 4 de julio de 2011
Día a día
viernes, 1 de julio de 2011
Y ahora...
lunes, 13 de junio de 2011
Esperando el amanecer
lunes, 7 de febrero de 2011
Otra noche
Hoy como tantas
noches, camino
sin que nadie
note mis presencia,
como un fantasma
sin aroma,
hundiéndome
en mi soledad,
y con los ojos
humedecidos
de pensamientos.
¿Cuántas noches
han de ser así?
Sin encontrarme,
sin hallar una salida,
caminando un laberinto
que se llena
de espejismos
que me confunden,
que me ahogan.
Es de madrugada
y me dedico
a inventar palabras,
me dedico a pensar
con la mente vacía,
en un abismo
que me devora,
y al cual, no
pongo resistencia.
Hoy es como otros días:
andando desnuda
por la noche oscura,
viendo la vida pasar,
y yo, sin poder moverme,
sin avanzar a ningún lado.
Ya no recuerdo
los rostros
que llenaron mi pasado,
y ahora que intento
recordarte, tu rostro
se erige lejano
y sin expresión.
Sería inútil preguntar:
¿Por qué yo?
Sería inútil
seguir llorando.
Aún así lloro
y me lo pregunto,
y desearía no ver
de nuevo el amanecer.
ni la luz del día,
ni sentir frio o calor
en las noches de lluvia.
Quiero desaparecer
escuchando esa canción
de cuna, que a veces,
oigo entre sueños,
y sintiendo el calor
de un beso en mi frente.
Quiero desvanecerme
sin dejar rastro
de mi existencia,
que las personas
que me aman, me
ofrenden al olvido.
Quisiera creer también
en dios, o en el diablo,
o creer que el tiempo
pasara rápido,
y que pronto
venceré este
sentimiento.
Hoy perdí la batalla,
y no se que me espera
en el siguiente
encuentro,
pero se que no tengo
fuerzas y que
estoy cansada.
sábado, 5 de febrero de 2011
Yo te pido
Ardo de deseos
por encontrarte,
por estrecharte
entre mis brazos,
de apretarte
fuerte a mi cuerpo,
sentir tu calor,
sentir las olas
que se alzan en tus venas.
Hacerte mía con un suspiro,
con un ligero
roce de tu mano,
con una mirada.
Mis labios te desean
con ganas insaciables,
piden tu piel
como su mapa
para perderse
y descubrirte;
mis manos piden
tu cuerpo para andar:
para caminar sin cansancio
sobre el universo.
Yo te pido,
en esta tarde, en que
el viento azota
sin tregua mi cuerpo.
Pido tus caricias
en mi cabello,
exijo que tus besos
resbalen como
agua en mi boca.
Los minutos son traicioneros:
avanzan a prisa cuando
estoy contigo,
y descanzan largamente
cuando te espero.
Los kilómetros se extienden
y, me hacen saber que estas lejos.
Pero no eres inalcanzable,
mi corazón me dice
que no eres inalcanzable
y, que serán el tiempo
que te acerque,
y el espacio que sobre,
cuando pueda rendirme
a tus palabras,
a tu aire,
a tu calor tierno y sofocante.
Te amo,
lo dicen mis palabras
y lo dice el palpitar de mi pecho:
cuando el corazón
late con fuerza pensando en ti;
y lo dicen:
mi piel erizada
y mis manos temblorosas.
Eres el pilar
de mis pensamientos,
amada mujer,
eres el deseo
que recorre mi cuerpo.
Tus ojos han de ser
la envidia de las águilas,
y tus manos,
más suaves que la seda
y el terciopelo.
Eres el paisaje
que nunca se olvida,
la estrella que nunca descansa,
el rocío que refresca mis mañanas.