domingo, 22 de julio de 2012

sin titulo


Te veo en el fondo de mis ojos, reflejada como una fina sombra de abedul.

Ondeando tu deseo como si bailaras para el sol, para la lluvia, alrededor de un fuego inmenso, para verte, para vernos, para llegar.

Para estar simplemente, arduamente, estar sin cansarnos, sin hacer nada, jugando a vivir, viviendo seriamente para jugar.

Para vivir y morir, para vivir y luchar, para luchar y morir, para decir en los silencios esas palabras que no existen, para gritar libertad.

A la sombra de la ciudad estaba tu nombre, letra por letra, esperando ser descubierto, esperaba que el viento quitara la arena, queriendo descansar en almohada de seda.

Y los sueños ¡oh, los sueños que dejarías sobre ella!

Entre nubes son los sueños, abrigados por la noche y velados por la luna, sueños para vivir, sueños para amar, amar para vivir, para revivir en un beso tu desnudez y la paz, para gritar, ¡libertad!

lunes, 25 de junio de 2012

sin titulo

Ella era un suspiro envuelto entre sabanas.


Olvidada y perpleja; indecible.


Húmeda de llanto, su sepulcro son los recuerdos; deliraba mecida del tiempo.


Asfixiándose; lentamente, buscaba el suicidio cada noche y era así como fallaba cada día.


A veces, quieta, miraba su sangre tartamudear de espanto.


Las sabanas que presenciaron su nacimiento se le habían encarnado tan fuerte y tan profundo, que eran su realidad y su fantasía.


A veces dejaba de ser suspiro y se convertía en una tenue canción: ¡no mas, no mas! decía, no mas... suplicaba: no mas; cuando dejaba de ser, hervía.


Largas lunas, siniestros soles... fantasmas y duendes bailaban a veces a su alrededor, entregándosela unos a otros...; ella que era suspiro, se volvía silbido y exhalación, se volvía humo: era un abismo lleno de inmensidad, fatigado de no terminar nunca.


El suspiro iba y regresaba: se convertía en burbuja que nunca reventaba, que viajaba entre las aguas de un lugar que no conocía, desaparecía entre su cuerpo encogido: y se respiraba con suciedad y sin ganas.


Miraba sus manos que eran ya: veía una flama apagada pariendo su mundo en tinieblas; encendido de pronto por una desesperación que devoraba su garganta, la obligaba a dejar de ser todo para convertirse en un volcán que erosionaba su cielo y su tierra y le consumía las entrañas.


Se apretaba y lloraba, gritaba, mordía sus labios con furia; se negaba la visión y pensaba en los mundos que habría cuando terminara la angustia...; su canción se volvió de pronto huracán que la anclaba al viento nuevamente.


El viento la volvía silencio y en el silencio nacía de nuevo como suspiro; todo lo que la sabia, sabia que estaba condenada a repetirse hasta por fin desaparecer, sin caballeros envueltos en brillante armadura, ni encantadoras princesas tendiéndole una sonrisa; todo sabia, menos ella (sedienta), que nunca entre sus manos descansaría una rosa recién florecida.


Era por siempre un suspiro durmiente para soñar libertad.

jueves, 26 de abril de 2012

En el aire se respiraban cenizas


Una lágrima
sofocando un suspiro.

El único sonido durante
la noche eran los sollozos.

La única textura
era de una boca humedecida.

Y tú, tan ausente,
 vestida de dura lejanía.

Estabas más allá
de lo que alumbra la luna.

Más allá del agua y del aceite;
y en el aire se respiraban cenizas…

Volar al pasado
donde el aroma era de flores.

Y el calor de noches como ésta
avivaba la humedad del cielo.

Que dulce sería
regresar a los prados de amapola.

El ángel de esta suerte
se partió desde mi corazón,
que con el tiempo va iluminando poco.

lunes, 27 de febrero de 2012

En el cielo (a un felino)


Tantas veces me he quedado sin decir nada, porque todo lo que quisiera decir es tanto, que no me cabe en un preciso momento.

Tú piensas que yo me voy y regreso, que ando como las olas del mar: que se acercan mucho y lo mismo se alejan, dejando solo la tierna espuma que termina haciéndose nada, pero más que el vaivén y la espuma, soy como el agua que dentro de sí, lleva conchas y no hay nada que las retenga, y se va de nuevo con ellas.

No puede arrastrar las mismas conchas y más conchas todas las veces que llega a los pies de alguien, las orillas del mar serian calcáreas más que salinas, el fondo carecería de consistencia y estaría vacio.

A veces, por las tardes me tiro en la azotea y alzo mi brazo intentando tocar el azul del cielo, pero termino perdiéndome en el azul intenso, más intenso cada segundo, más profundo, mas real, incluso si quisiera imaginarlo es tan vasto y tan grande, y no me alcanza el tiempo. Seguro que tú has sentido lo que es vivir sin tiempo. Y es sin tiempo  en donde voy navegando más allá de lo que veo, sintiendo el viento y cortando las nubes.

Yo solo espero y espero, mi corazón palpita y se desangra  y se hace una costra de tiempo que se desgarra dolorosamente para sangrar de nuevo.

Espero el momento para dejar por fin que fluya todo eso, que es líquido, que ha estado guardado tanto tiempo, fluyendo dentro de sí mismo para seguir esperando y que ha ido perdiendo claridad cada día y cada noche.

Me gusta sentir el aire caliente que llena todo, ese viento que es tan pegajoso, que se mete por cada poro y puedes sentirlo, incluso tocarlo, como si acariciara tus dedos…

Tú mejor que nadie sabes que desde arriba se puede ver todo, y ese todo que está tan lejano deja una densa melancolía. Como queriendo llegar sin poder irse, dejándolo todo para regresar al mismo lugar.

A veces lo que no puedo decir me ancla demasiado a la tierra, se hace pesado el viaje, y el fuego que debería llenar de calor, se vuelve como un bosque que se vuelve infierno, haciéndolo todo  a cenizas que nunca tendrán consuelo.

Hay veces en que quisiera decirte que me consumiría con el solo roce con tu piel, y que podría sumergirme en tus ojos, como si fueran gotas llenas de lluvia, infinitas y excelsas.

Cada vez que te he dicho que te amo, todas y cada una de las veces en que he suspirado diciéndolo, es algo que viene desde muy profundo, desde el fondo de  lo que incluso está encadenado. Y a veces quisiera deshacer mis cadenas y dejarte todo, hasta la última exhalación para que seas tú quien lo aprisione… pero no puedo, como no puedo escapar de mis sueños, decirlo sería pretender mas, querer mas, esperar más, y me has dicho ya muchas veces que no puedo esperar, ni querer más de lo que hay ahora.

Ahora solo me conformo con ver lo que es y distinguirlo de lo que no será, y acoplarme a eso, tirando desde la borda lo que solo se quedaría flotando para dejarlo después, esperando nunca encontrarlo.

A veces quisiera encontrarte aquí o arriba; aquí para caminar contigo y sentir el calor de tu cuerpo rodearte, o imaginar que lo siento como a ese viento, para que entre por mi piel y se interne hasta mis huesos, para olerlo a cada paso y que también se haga mío, o arriba para acostarme a tu lado, mirándote y sentir que todo de ti me absorbe y sentirme destilada en tu aliento.

Pero cuando no te encuentro, erro y se queman mis pies buscando un alivio, no hay árboles, no hay nubes, no hay sombras que puedan controlar el desierto; cuando no te encuentro navego entre navajas que se clavan en mi piel y que me inyectan el veneno que se acumula como gas que me persigue, y todo eso que debería ver desde arriba con agradable detenimiento se vuelve obscuro.

Sigues siendo tan inalcanzable como la primera vez que te conocí, según tu luz, estás demasiado lejos de donde estoy, y aunque te persigo, no puedo alcanzarte aún.

Mis noches lunadas se hacen densas y todo recupera su rostro a como es, cuando siento que estoy más cerca, que quizás algún día pueda encontrarte.

Casi todas las noches, mirando las estrellas, tengo ganas de abrazarte, tan fuerte… y acariciarte lentamente, para que no se me escape nada de ti, morir sin morir y vivir en la simple caricia… dejar en mis manos la vehemencia de las palabras que se escapan… sentirte tan sublime y tan fuerte en ti misma, descubriéndote en cada milímetro de ti, sin saber nada realmente…

Todo podría bajar y subir y volver a bajar, y armarme para la guerra con un beso tuyo, todo lo que el mundo es, lo que debería saber, incluso lo que no conozco… todas esas marcas, respirar, vivir… deseo que todo termine en tu boca, por un besos tuyo, por besar tus labios el mundo podría comenzar de nuevo, por acariciar tus labios haría que el mundo entero se arrodillara ante ti… siento que toda mi vida depende  de ti y de un beso tuyo.

Tú me despiertas ese fuego que me hace necesitarte, la ansiedad de tu ausencia me amarga, me hunde; cuando llegas siento ese torrencial placer de adrenalina y calma al mismo tiempo… cuando te vas me deprimo demasiado pensando que estas tan lejos, cuando sucede la ocasión de mirarnos me excita la emoción de asfixia y mi sangre sube pesadamente a mi cabeza, y cuando solo te miro, así sin más nada que decir mi corazón se llena de ternura y quisiera acariciar tus mejillas y soltarme a llorar como nunca he llorado antes… de ese llanto agridulce que termine acariciando tu regazo para sentir después quizás que me redimes… a veces quisiera sentir que eres tu quien me perdonara de todo lo malo, y terminara curando lo que sigue clavándose en mis manos… quisiera sentir que todo terminara en ti, para empezar de nuevo una nueva vida.

Creo en ti, en que eres grande y estas mas allá que cualquiera, me siento segura a tu lado cuando no estoy ausente, y quisiera amarte toda la vida si es posible, vivir contigo en un espacio y un tiempo apartados a este, donde el tiempo de cuente en años y no en minutos para estar contigo una eternidad.

Dices que ya tienes lo que quieres de mi, pero eso que tienes no está completo, y cuanto quisiera completarlo contigo ahí, darte mas y que me dejes acariciar tu alma como deseo hacerlo, como me gustaría peinarla y adornarla de colores floridos, de aromas tropicales, besarla en la profundidad del bosque mientras solo se escucha el rocío alrededor y nada mas…

Aun hay mucho que quisiera darte, porque para acelerar mi bote, lo suficiente siempre se acaba, y yo no quiero que se termine.

Que daría por escribir por lo menos una página, ver que tu escribes junto a mi letra y guardármela en el corazón para invitarte a bailar después, en un salón de medias luces, con cortinas blancas apenas visibles, con un piano en el centro que toque alguna melodía, tu conmigo, en pasos lentos, dejándome acariciar tu mirada… deseando culminar ese fervor dulcemente en tus labios, sujetándote para seguir bailando y detenerme por fin para abrazarte: respirando a las estrellas que te adornan…

Tú eres mi bella y dulce y tierna dama, pero también quiero que seas mi amada, la reina de mis pasiones, en quien pueda confiar para volar a mis sueños, y construir nuevos sueños contigo.

Me has dicho ya que no es posible para ti construir nada a esta hora, que la altura te marea y prefieres estar en la tierra… pero si al menos puedes construir un algo que nunca pasara, me darías la oportunidad de seguir navegando en dirección a ti.

Aún si no me la dieras, me aferraría a ti como un moribundo que se aferra a la vida, aunque esta termine y no haya nada detrás… aunque nunca me dejes alcanzarte y eso que no te permites dar, no me lo dieras nunca, estaré esperando, estaré intentando, y mi corazón y mi sangre y mis músculos seguirán palpitando por ti, porque eres su único motivo para desenfrenarse… aún si el ansiado beso no llegara nunca, y si no puedo volver a navegar, te seguiré esperando.

Seguiré guardando todo eso que no necesitas ya, y todo esto que me gustaría que supieras, porque quizás, en una balsa a mitad de la noche, guiada por el viento y acariciando las nubes, con un alegre viento de verano amenizando el fondo, podrías estar tu conmigo mirando la luna, incluso si es imposible, lo seguiré esperando.

lunes, 20 de febrero de 2012

Para siempre


Cuando me siento de veras sola, es cuando más te extraño; tus palabras llenaban el vacio profundo que anidaba en mi pecho.

A mi noche la cubre el silencio: prefiero callar a gritar mi desesperación en forma de lamento.

Te he visto tantas veces alejarte, revuelta entre tus pasos, que imaginar que te vas de nuevo se vuelve cansado.

Recordar y dormirme con tu imagen abrazada a mi cuerpo, se ha vuelto aburrido.

Por eso, incluso mis lágrimas se cubren del frío manto del silencio: en algún rincón de mi alma he de ahogarte para siempre.

viernes, 17 de febrero de 2012

Hay algo más


Saber que está tan lejos y tan cerca del volcán, lo asusta.

Tan arriba: sin ser punta, lo conmueve.

Pasto, arboles y aroma de café.

Todo es, ya nada surge.

Tibio sol, tibio aire… nos mecen y nos llevan, sin saber a dónde vamos.

Pero no es así, hay algo más que existe, que conmueve y hace llorar.

¿Será la muerte?

¿Será acaso un ángel divino que nos ha visto marchitar?

¿Será el talento de quienes viven en una hoja de papel?

¿El caminar de dos amantes que forjan su futuro al roce de un beso?

Hay olas y nubes, mares y cielo; el humo del cigarro que avanza lentamente: desapareciendo… nos afirma que somos un grano de arena enterrado en el desierto.

domingo, 12 de febrero de 2012

Algún día, quizás...


Dije palabras que nunca pudiste entender.

Te necesito, te necesito tanto, en esa necesidad espero que algún día creas mi inocencia.

Quisiera comprar este momento, guardarlo para siempre, para que no se me olvide el porque no estás.

Algún día, alguien como tú, quizás en algún lugar me encuentre.

O quizás alguien como yo te encuentre y te acuerdes de mi, como no lo haces ahora.

Dije palabras que nunca quisiste entender…

Te amo, te amo tanto, ese amor que no me ha podido redimir, del que no me canso de beber aunque no estés, de ese amor que no me das.

Algún día, espero que algún día, muy lejano a este, tú seas un alguien que vino y se fue.

Y quizás yo seré alguien en vez de nadie, como lo soy ahora.

sábado, 11 de febrero de 2012

Jodido día


Jodido día con nubes: (montones de nubes);  frío: (montón de frío) y para joderlo más, no estás a mi lado: al menos me hubieras llevado contigo, para evitarme la molestia de yo misma, estar a mi lado.

Si me tienes y me voy, o te quiero y no estás… al final es la misma mierda que termina en el día jodido, lleno de todo menos de ti.

Cuando ya ha oscurecido, y me muevo a media luz, pienso: ¿por qué carajos sigo aquí?

Y cuando me atrevo a salir, se hace más triste la respuesta de la pregunta… de esa tristeza radiante que perfora cuando veo a los perros callejeros mojados, con frío y con hambre; de esa tristeza que se clava en el pecho como la puñalada de una traición cuando veo gente con zapatos rotos, ropa desgastada y pobre... de esa tristeza que pone mi alma en penumbra cuando te alejas poco a poco.

Aléjame de mi porque me lleva la chingada: por las noches; por cualquier cosa; por no poder dormir: si duermo: por no poder soñar, si sueño: por no recordar los dulces sueños, al contrario, abrir mis ojos llenos de pánico por la pesadilla: una o dos por noche, a veces mas…  y si despierto a las 3 de la madrugada, y escucho ruidos profundos que me dicen que no estoy a salvo… ¿lo ves ahora? No estoy a salvo.

A veces, muy de vez en cuando, cuando me agarra la pendejez (que se caracteriza por predicar el “de vez en cuando”) quisiera irme lejos, sin decirte, sin decirle a nadie a donde, ni porque (eso de hablar de mis sentimientos no se me da), pero recuerdo mi impedimento social, mis pocos recursos económicos, la molestias que sería el buscarme, y si me encuentran (mas que el miedo que me encuentren) el pretexto tonto que usaré.

Ojala pudieras darme la llave de este híbrido maldito que me come a diario; hoy más que otros días, se ha devorado casi todos los buenos pensamientos. Con esto podrías comprender claramente lo pésimamente jodido del día (que debió haber abortado el sol).

lunes, 6 de febrero de 2012

A Raquel


Preciosa mujer que nos miras a todos desde lo alto, quisiera cantarte un canto que penetrara en tu alma.

Tú quizás sabes que mi corazón goza al decir que te ama, y quizás también sabes que mi propio suelo tiembla cuando te tengo a mi lado.

Hermosa mujer, tu boca es un océano que abarca el universo, y cuando siento que la beso, todas mis fuerzas y mi sangre, se acumulan y explotan para ti, dentro de mí.

Me ardes en el pecho, después ardes por todo mi cuerpo y tu cuerpo sostiene el único alivio, besar tu piel se ha convertido en una droga y todo vuelve a comenzar.

¿Quién podría escapar a tu perfección y de la exactitud de tu ternura?