lunes, 6 de febrero de 2012

A Raquel


Preciosa mujer que nos miras a todos desde lo alto, quisiera cantarte un canto que penetrara en tu alma.

Tú quizás sabes que mi corazón goza al decir que te ama, y quizás también sabes que mi propio suelo tiembla cuando te tengo a mi lado.

Hermosa mujer, tu boca es un océano que abarca el universo, y cuando siento que la beso, todas mis fuerzas y mi sangre, se acumulan y explotan para ti, dentro de mí.

Me ardes en el pecho, después ardes por todo mi cuerpo y tu cuerpo sostiene el único alivio, besar tu piel se ha convertido en una droga y todo vuelve a comenzar.

¿Quién podría escapar a tu perfección y de la exactitud de tu ternura?

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